Había que dejar que el azar decidiera.
En mi mano, la moneda.
Cara era quedarme contigo. Cruz, subirme a aquel tren y desaparecer.
Con un impulso la pequeña pieza de níquel se elevó en el aire. Uno, dos y tres giros. Cara, cara, cara, cara, quesalgacara. Nunca antes había deseado algo con tanta fuerza.
Plip. Vuelta a mi palma. Cruz.
Qué ha salido, preguntó tu garganta.
Cara, me oí mentir.
Y me quedé contigo, aunque una parte de mí subiera al vagón y se perdiera rumbo a ninguna parte, para no volver. Tú nunca lo supiste, pero el azar decidió por mí aquel día. No fui yo.
martes 13 de mayo de 2008
Alea iacta est
Búscalo en Escribiendo
domingo 11 de mayo de 2008
Gato escaldado
A María las patrañas hollywoodienses le habían contado que las escenas de sexo son siempre perfectas. Lo que nos creemos todos cuando somos pequeños (o no tan mayores). Que cuando un hombre y una mujer yacen, verbigracia, en una cama, de fondo suena música tierna, hay luz tenue y fuera luce el sol (o la lluvia empapa los cristales). Que todo es muy bonito. Y que el sexo implica necesariamente amor; que es condición sine qua non querer cuando follas.
Así que la primera vez que tuvo sexo se equivocó de lugar, de persona y de momento. Quiso querer. Pero el muchacho le dijo, a los dos minutos, con la frialdad de quien formaliza un contrato:
-Cuando quieras te bajas, yo ya acabé.
El segundo chico no se apresuraba, pero parecía ausente, moviéndose como un autómata. María le buscaba con sus besos apasionados: en ninguna película romántica, por cutre que fuese, faltaba un beso de amor. Pero él se apartaba y no permitió en ningún momento que le besara la boca. Cuando aquello terminó, María, abrazada a él, buscando un poco de calor, le preguntó:
-¿Por qué no quieres besarme?
-Porque las putas no besan en la boca.
Moraleja (para los poco observadores): cuando una persona rehúye caricias es porque hay heridas que aunque no se vean, duelen.
Búscalo en Delirando
viernes 9 de mayo de 2008
Dieta (II)
Desayuno: café, zumo y cereales.
A media mañana: una zanahoria cruda. (La obsesión de Carla: "tía, pero, ¿¿¿te la comes con piel???") (La zanahoria) Es uno de mis engaña-hambres favoritos; lo malo es que se queda entre los dientes.
Para comer: un bocadillo ligero, generalmente de queso. Y fruta.
Para merendar: más fruta, un café si puede ser, unas galletas y zumo. Con esto aguanto hasta que llego a casa.
A la hora de la cena no puedo evitar abrir la nevera en busca de algo interesante. Chocolate, refrescos, suculentos platos de carne o pescado, alimentos sustanciosos. El estómago me ruge; mentiría si lo negara. Siempre tuve un notable apetito y es difícil decir no a los epicúreos goces del paladar. Pero, enorme y ciertísima perla de sabiduría popular: quien algo quiere, algo le cuesta. En un gesto de ascetismo y resignado sacrificio, me preparo en un momento una ensalada. Casi siempre la acompaño de queso fresco, una infusión y un yogur natural. Con azúcar, claro: es mi momento dulce del día (la vida ya es bastante amarga de por sí).
Unas pocas flexiones, algunas decenas de abdominales. Y a dormir.
Búscalo en Día a día
miércoles 7 de mayo de 2008
Notting Hill
Te sorprendería saber cuántas veces al día pienso en ti, con cuánta frecuencia te recuerdo. Ahora estamos separados y unidos por el Messenger, como siempre lo hemos estado. Lo que me conecta contigo es una pantalla en blanco con un avatar en la esquina, que espera a que alguno de los dos escriba un mensaje instantáneo. Yo nunca me atrevo. Y espero y espero, confiando en que algún día se rompa el hielo. De nuevo. Llámalo pretendido orgullo o frialdad aparente. Siempre estuviste lejos, pero, carajo, nunca tanto como ahora. Me duele pensar que te perdí para siempre aquel día.
Si supieras que aún guardo todos tus mensajes y tus e-mails, esperando qué sé yo, esperando quién sabe qué, no sé, que algún día el tiempo comience a ir marcha atrás, o que la vida me dé una segunda oportunidad. Si supieras que una parte de mí desea volver a verte; si supieras que a veces, sólo a veces, me haces falta para seguir adelante.
El domingo vi Notting Hill y estúpida, absurdamente, me vino tu recuerdo a la cabeza. No lloré porque Carla estaba delante y no me gusta ser previsible. Pero me convencí de dos cosas. Una, que sigo siendo romántica, y siempre lo seré. Y, como dicen en mi pueblo, al que no le guste, ya sabe lo que tiene que hacer.
Y dos, que nunca ningunos otros ojos que no sean los tuyos conseguirán enamorarme.
Búscalo en Sintiendo
domingo 4 de mayo de 2008
Soy friki
No lo digo yo; lo dice el test. Friki a secas.
Por cierto, el oso también lo hizo y me supera. Jou.
¿Qué esperan? Comprueben ya su nivel...
Jiji.
Búscalo en Aburriéndome
miércoles 30 de abril de 2008
Heikou (II)
Cuando crees que has olvidado, superado y enterrado algo.
Cuando crees que el pasado es sólo eso, pasado.
Cuando crees que tienes total dominio sobre ti mismo. Que ya nada te afecta. Que eres Iron-woman.
Creías que cicatrizabas rápido.
Cuando crees que ya, por fin, has conseguido ser una persona emocionalmente sana.
Entonces llegan los sentimientos, esos putos sentimientos, se te suben a la chepa, te vapulean y te hacen resbalar.
Caerás. O no.
Todo depende del equilibrio que seas capaz de guardar.
Yo llevo tiempo esforzándome por seguir de pie, sola.
Aunque sólo sea por no contradecir lo que dice cierto tatuaje.
** No viene a cuento, pero he aprobado el teórico. CERO FALLOS. Y nada va a quitarme la sonrisa esta semana.
Nada.
Búscalo en Desahogos
sábado 26 de abril de 2008
Dieta
Circunstancia #1: a mi madre le ha dado por la repostería. Ella, que nunca fue la Señora Cocinitas, parece que ha encontrado una nueva afición.
Circunstancia #2: creo que estoy a dieta. O eso intento.
Circunstancia #3: hace un rato he pasado por la cocina, donde olía a bizcocho recién hecho.
Pero he resistido.
Búscalo en Egocéntrica
lunes 21 de abril de 2008
Tienes las manos heladas
Creo que el dibujo lo hizo esta chica.
Te has abrigado hasta las orejas y de repente sientes frío. Ese frío. No has pisado ningún charco y sin embargo tienes los pies congelados. Estás ahí, en medio de la ciudad, a las tantas de la mañana, preguntándote quécoñohagoyoaquí. Tienes las manos heladas. La gente va y viene. No hay viento, pero tus labios están resecos y no queda voz en tu garganta.
Te preguntas cómo es posible que no hayas notado antes que tu cama es tan grande y tan gélida, que un rayo de sol puede ser así de triste, por qué tienes los dedos entumecidos. Y, a pesar de todo, no lloras.
Odio el frío que no puede quitarse con un abrigo.
Y también los recuerdos que ni viven ni dejan vivir.
I didn't hear you leave
I wonder how am I still here
And I don't want to move a thing
It might change my memory
Oh I am what I am
I do what I want
But I can't hide
And I won't go
I won't sleep
I can't breathe
Until you're resting here with me
And I won't leave
I can't hide
I cannot be
Until you're resting here with me
I don't want to call my friends
For they might wake me from this dream
And I can't leave this bed
Risk forgetting all that's been
Oh I am what I am
I do what I want
But I can't hide
And I won't go
I won't sleep
I can't breathe
Until you're resting here with me
I won't leave
I can't hide
I cannot be
Until you're resting here
I won't go
And I won't sleep
And I can't breathe
Until you're resting here with me
And I won't leave
I can't hide
I cannot be
Until you're resting here with me.
Búscalo en Sintiendo
sábado 19 de abril de 2008
Me gusta dormir con lluvia
Me hace sentir bien; tanto más cuanto más intensa sea aquélla. El sonido del agua estrellándose contra el asfalto, mientras el resto del mundo guarda silencio, es indescriptible. Me parece uno de los mayores placeres del mundo.
Y, al despertar, la mañana siguiente, el aire es fresco y puro. Algunos pájaros cantan bajito; huele a ciudad mojada y a urbanismo nostálgico.
Creo que sólo las personas agradecidas saben apreciar que en un detalle tan baladí reside una exquisitez tan deliciosa.
Igual es que me estoy volviendo optimista.
Y tonto será el que se lo crea.
Garfield dixit.
Búscalo en Detalles
